Benedicto XVI habla de «hipocresía religiosa» y «divisiones que desfiguran a la Iglesia» en su última misa

Los comentarios del Papa llegan después de que el lunes anunciara su renuncia a su pontificado, a partir del 28 de febrero.
Benedicto XVI ofició hoy la celebración de la misa del miércoles de ceniza, marcando el inicio de la Cuaresma. Esta, que se supone será la última celebración pública del Sumo Pontífice, fue la segunda ocasión en la que Benedicto XVI habló de su renuncia y denunció que muchos utilizan la religión para buscar reconocimiento, aplauso y la aprobación.

Durante su sermón, el Papa habló de golpes contra la unidad de la Iglesia así como las divisiones a lo interno del seno del cuerpo eclesiástico, algo que Eric Franttini había mencionado en su polémico libro “Los cuervos del Vaticano”, donde aseguraba que las divisiones y luchas internas de poder presionaban al Sumo Pontífice y resquebrajaban la estructura del Vaticano.

Hoy, Benedicto XVI ha evidenciado esas pugnas en su sermón, donde además ha advertido que:- “este tiempo corre el riesgo de ser connotado por la tristeza, por la oscuridad de la vida. (…) Quien desempeña el oficio de embajador no debe atraer el interés sobre sí mismo, sino que debe ponerse al servicio del mensaje que tiene que transmitir y de quien le ha mandado. (…) Cuando se realiza algo bueno, casi instintivamente nace el deseo de ser estimados y admirados por la buena acción, de tener una satisfacción. Y esto, por una parte nos cierra en nosotros mismos, y por la otra nos saca de nosotros mismos, porque vivimos proyectados hacia lo que los demás piensan de nosotros y admiran en nosotros. Al volver a proponer estas prescripciones, el Señor Jesús no pide un respeto formal a una ley extraña al hombre, impuesta por un legislador severo como una carga pesada, sino que nos invita a redescubrir estas tres obras de piedad viviéndolas de modo más profundo, no por amor propio sino por amor de Dios, como medios en el camino de conversión a Él. Limosna, oración y ayuno: es el trazado de la pedagogía divina que nos acompaña, no solo en Cuaresma, hacia el encuentro con el Señor Resucitado; un trazado que recorrer sin ostentación, en la certeza de que el Padre celeste sabe leer y ver también en el secreto de nuestro corazón”.

Agradeció, aprovechando la ocasión, “a todos, especialmente a los fieles de la diócesis de Roma, mientras me dispongo a concluir mi ministerio y para pedirles un particular recuerdo en sus plegarias”.

Benedicto XVI se retiró de la iglesia en medio de sonoros aplausos, pañuelos blancos y cientos de cámaras, celulares y tabletas de periodistas y feligreses quienes aprovecharon la oportunidad para decir adiós al Pontífice y llevar un recuerdo de una celebración histórica. La anterior renuncia de un Papa tuvo lugar en 1429, cuando Clemente VIII abandonó su posición.

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Lunes 16 de Septiembre de 2019
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